ð El Tren de las 3:33 ð
Samuel odiaba viajar en tren, pero aquella noche no tuvo más opción. Su auto se habÃa averiado y debÃa llegar a su ciudad antes del amanecer. Al llegar a la estación, notó algo extraño: el único tren disponible era el de las 3:33, una hora que le resultó inquietante. Subió al vagón y encontró el interior vacÃo, excepto por un hombre al fondo que lo observaba sin parpadear. El tren arrancó con un sonido metálico que resonó como un lamento.
A medida que avanzaba, Samuel sintió un frÃo creciente. Miró por la ventana y se dio cuenta de que el paisaje no cambiaba. Siempre veÃa el mismo bosque oscuro, como si el tren avanzara en cÃrculo. Se levantó para preguntar al hombre del fondo, pero cuando llegó allÃ, el asiento estaba vacÃo, y en su lugar, habÃa una nota: "Este no es un tren cualquiera. No intentes bajarte".
El corazón de Samuel se aceleró. Corrió hacia la puerta y trató de abrirla, pero estaba sellada. De repente, una voz metálica por los altavoces dijo: "Próxima parada: el olvido". Miró su reflejo en la ventana y vio al hombre de antes mirándolo desde el otro lado del cristal, ahora con una sonrisa macabra. El tren nunca llegó a su destino. Al dÃa siguiente, el jefe de estación encontró el vagón completamente vacÃo, excepto por una nota pegada en la ventana: "El tren de las 3:33 siempre necesita un nuevo pasajero".